Notice: Undefined index: diario_lector_id in /var/www/diarios_v2/index.php on line 291 Acoso y derribo al inquilino - Noticia - - Empresarios Del Sur - Especiales
Cortes de luz o agua, vecinos molestos...
Es el asedio al que se ven sometidos muchos inquilinos de pisos de renta antigua. Al acoso escolar y laboral se ha unido en los últimos años el que se produce en la propia vivienda. Este mobbing afecta a inquilinos de pisos de renta antigua, ubicados normalmente en el centro de las ciudades –donde los inmuebles han adquirido mayor valor–, que son acosados por sus propietarios para que abandonen la vivienda. Es una práctica denunciable, pero muy difícil de demostrar.El propietario suele intentar, en un primer momento, llegar a un acuerdo con los arrendatarios para que éstos dejen el inmueble y él pueda venderlo o rehabilitarlo para sacar un mayor beneficio. Normalmente, los inquilinos, ancianos en su mayoría, prefieren quedarse en la casa por motivos económicos o sentimentales. Es entonces cuando comienza el acoso.Cortes y averíasUna de las medidas de presión más común, según las asociaciones de usuarios, es la ejecución de obras injustificadas y, muchas veces, ficticias, que conllevan cortes de suministros, ruidos y suciedad. Otras prácticas habituales son el alquiler de otros pisos a vecinos molestos, el saqueo de buzones, destrozos para conseguir la declaración de ruina del edificio o los engaños en los plazos del pago del alquiler para provocar impagos y justificar así un proceso de desahucio.Si, pese a la presión, el inquilino logra resistir, no podrá cantar aún victoria. El propietario puede vender el inmueble a otra persona o empresa –las hay especializadas en estos temas–, con la que seguirá conservando sus derechos y obligaciones. Y, en muchos casos, la misma persecución.Cómo evitar el desahucioEn los casos de mobbing, la solución más rápida para el propietario es provocar un desahucio. Para evitarlo, no se debe firmar ningún papel sin asesoramiento y hay que exigir siempre un recibo del pago. Si el casero no acepta este pago por los medios habituales (no recoge el dinero, devuelve los recibos, etc.), lo mejor es enviarle un giro postal o consignar las rentas en el juzgado.Intimidada por el propietario: "Me hace la vida imposible"C. G. es una pensionista de 73 años que prefiere no dar su nombre completo porque teme posibles represalias de su casero. Esta viuda, que lleva toda su vida en el mismo inmueble, tiene miedo de que el propietario consiga echarla de su casa. Por el momento, ha logrado resistir, junto a un grupo de inquilinos del bloque. "La mitad de los que había en la finca han aceptado la indemnización que les ofrecía el propietario, pero más por miedo que por el dinero, que era muy poco". Dice que él le está haciendo la vida imposible: "No aparece por aquí, pero manda a unos obreros para que hagan destrozos en los pisos vacíos, y ya nos ha cortado el agua y la luz varias veces".